Mamá y las manualidades

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Es verdad que cuando te conviertes en madre tus prioridades cambian, tu vida, tus sentimientos y un sin fin de cosas más. Pero sobre todo adquieres unas habilidades que durante toda tu vida que no sabías que existían, o por lo menos, en mi caso fue así.

En el colegio, en 5º de EGB como ya éramos las mayores del cole, la clase de plástica se había convertido en la clase de costura… ¡¡que difícil iba a ser ese curso!! si yo ni siquiera era capaz de hacer un  caracol con plastilina, cómo me iba a enfrentar ahora a un pañito, al hilo, aguja y un montón de puntos de costura, punto atrás, punto de cruz, punto cadena, punto tallo… la cosa se complicaba en cada punto que finalizaba para dar paso a otro más.

Aunque a final de curso conseguí hacer el dichoso paño con todos sus puntadas en fila y con el nombre y primer apellido, ¡¡completito del todo!! no fue tarea fácil, pero he de reconocer que sin la ayuda de mi fiel compañera y amiga de pupitre que me realizaba algún puntito que otro, no hubiera sido posible. Aún es hoy el día  que cuando lo veo en casa de mi madre, se me refleja en la cara una inevitable sonrisa de orgullo y satisfacción jajaja.

Esa sensación de agobio y pánico que sentí siendo una niña cuando mi madre me compró las agujas de coser volvió a mí cuando en la escuela infantil de mi guapaza mayor nos encargaron a los papás a realizar un objeto decorativo con la peque para decorar el árbol de esas Navidades, pero lo más gracioso era que me quedaban como mínimo tres objetos más que realizar, uno por cada año que estaría mi peque allí.

Con el primero fracasé, bueno, ni siquiera lo intenté, ¡¡se me puso la alternativa en bandeja!! una compañera de trabajo vino ofreciendo unos pequeños angelitos hechos de goma eva que hacía ella a mano, eran preciosos, así que no pude negarme y lo compré. Al fin y al cabo mi peque sólo tenía un año… poco trabajo realizaríamos juntas que pudiera decorar el árbol. El segundo año me animé, me empapé de tutoriales, de diferentes tejidos para hacer manualidades y ¡¡por fin!! después de darle muchas vueltas, pude hacer un arbolito de Navidad de fieltro para que mi niña llevara a la guarde ese año.

Y así es como descubrí que no se me daban tan mal las manualidades, porque desde aquel arbolito de Navidad, el fieltro se ha convertido en un básico cada curso, hasta les personalizo los babys de mis chicas con sus nombres ¿Y qué decir del tutú? lo mismo, ¿qué tienen que ir de calabazas en Halloween? tutú naranja, leggins y camiseta negra decorada con una calabaza de fieltro y ¡¡voilá!! ya tenemos disfraz, ¿qué quieren disfrazarse de Minnie Mouse? igual, cambiamos el color del tutú con los complementos distintivos y ¡¡listo!!

Este carnaval mi Guapaza pequeña tiene que disfrazarse de india… yo ya estoy a la caza de los tutús de colores, ¿y vosotr@s? ¿cómo lleváis el regreso a las manualidades escolares con vuestros guapazos?

Un abrazo

Noa

 

 

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3 opiniones en “Mamá y las manualidades”

    1. A mi me pasa lo mismo.. yo siempre fui manitas desde pequeña pero ha sido tener a mi peque para volver a inspirarme y desarrollar mi creatividad que estaba aparcada… yo intento hacer cosas con ella.. pintar. Decorar la navidad; tópicas para muñeca, y de vez en cuando le personalizada zapatos, ropas, etc.. Dá gusto ver la sonrisa en su carita… y lo del tul es una maravilla..

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