La magia de unos días de ilusión

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Como escribíamos en otra entrada, el mes de Diciembre se diferencia del resto por muchas cosas, el último mes del año, mes de los gastos, de las comilonas, de los reencuentros familiares, de las ausencias… pero también por su magia.

servilletaHe de reconocer que desde la llegada de mis guapazas,  la Navidad es una de mis fiestas favoritas, no por los gastos ni por los kilos de más al finalizar, si no por la ilusión de esa noche, por el brillo en los ojos cuando “ven” a Papá Noel y la ilusión de prepararlo todo antes de que éste aterrice con su reno en nuestra casa.

En estas fechas siempre regresamos a la “terriña, cuando la situación nos lo permite claro, seiscientos kilómetros nos separan de nuestra ciudad natal, es el viaje que hacemos con más ilusión, aunque las ganas de llegar son más grandes, al poder pasar unos días en familia y sentarnos a la mesa todos juntos para degustar diferentes viandas y compartir experiencias vividas a lo largo del año.

Este año la “terriña” ha venido a Madrid y parte de la familia nos ha permitido vivir estos días como si estuviéramos allí. Llevamos preparando esas caras de ilusión desde principios de mes. Hemos redactado las cartas de Papá Noel con los recortables de algunos catálogos que una buena amiga nos trajo a casa un domingo de lluvia, ese mismo fin de semana aprovechamos también para colocar nuestro árbol y los motivos navideños, la magia de la Navidad ya empezaba a entrar en casa.

duermeMi guapazo y yo nos adelantamos a todo el mundo y evitando las aglomeraciones nos fuimos cartas en mano para hacérsela llegar a Papá
Noel, ¡¡ya estaba todo listo!! solo teníamos que esperar a la noche del 24 para poder ver el resultado de los preparativos, pero por más que intentamos mantenerlas despiertas dándoles, incluso, azúcar a deshoras y alargando la cena, mis bebés se quedaron fritas antes del segundo plato, jajaja. Así que aprovechamos para abrirle la puerta a Papá Noel y darle zanahorias a los renos y colocamos con cariño los regalos que habían elegido y pegado en sus cartas, bueno, esos y muchos más… este año a Papá Noel se le ha ido de las manos.


Así que el día de Navidad a las 8:00
, sonaban nuestros despertadores regalospersonales, llenas de nervios y de ilusión corrimos hacia el árbol despertando de sus sueños a todos los habitantes de la casa. ¡Ajá! ahí está la recompensa, sus ojos vidriosos, su torpeza al abrir los paquetes, sus caras sonrosadas por la emoción… ¡me tocó, me lo trajo! gritos acompañados de saltos nerviosos… y nosotros muriéndonos de puro amor al revivir esos momentos de inocencia perdida.

La Navidad es magia e ilusión, si quieres volver a sentirla como antaño, sólo tienes que vivirla a través de los ojos de un niño.

¡Feliz Navidad guapazos!

Un abrazo

Noa

 

 

 

 

 

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